Hola, soy Tania Clemente

Durante gran parte de mi vida me he dedicado profesionalmente a la administración de empresas.

Trabajaba para ganar dinero y después de 8 largas horas (o muchas más) de jornada infinita me iba a casa a estudiar mi pasión: La nutrición.

¡Que filosofía tan equivocada!

Imagínate: Trabajar en algo que no te gusta y luego llegar a casa, cansada, sin fuerzas para hacer lo que de verdad te importa.

Durante toda mi infancia y adolescencia he sido una niña muy acomplejada por mi físico e insegura de mi misma, y me he pasado gran parte de la edad adulta buscando una dieta que me ayudara a dar un cambio definitivo, sintiéndome mal por lo que comía, buscando productos light como loca y completamente obsesionada con no ganar peso.

Aplicar un enfoque integral entendiendo la salud como un todo para  llevar a cabo un cambio real, aplicable y duradero en mi alimentación y estilo de vida me permitió liberarme de un juicio constante hacia mi misma.

El nacimiento de mi primer hijo fué un hito para mí.

Me hizo replantearme TODO. Me di cuenta de que la vida pasa rápido y hay que disfrutarla al máximo. No quería pasarla de puntillas, sino utilizar mi tiempo para construir cosas que me aportaran valor.

ESE ES EL EJEMPLO QUE QUERÍA TRANSMITIR A MIS HIJOS.

Sobre todo  no quería que ellos pasaran por los mismos problemas que he pasado yo con la alimentación.

Vivir así no es normal y, sin embargo, sucede demasiado a menudo. Adultos que han aceptado con normalidad “pasarse la vida haciendo dieta”.

Algo falla en la manera en que percibimos la alimentación.

Pensaba que ya era demasiado mayor para cambiar de profesión, que nadie me iba a contratar si no tenía experiencia previa, que iba a hacer el ridículo y a perder mi tiempo, que llegaba tarde.

Más de una vez he sentido que no podía más. Los niños absorben muchísimo  tiempo y aparte de cuidarlos tenía que estudiar, sacarme una titulación oficial y actualizarme al máximo en alimentación infantil para poder aportar valor de verdad.

Me pasaba los días revisando estudios científicos, haciendo cursos, buscando información.

Todo mi tiempo libre lo dedicaba a leer para ampliar conocimientos.

Me sentía tremendamente cansada y hubo veces en los que mi nivel de energía se asemejaba al de un caracol haciendo una carrera de obstáculos.

Fué al empezar la alimentación complementaria de mi hijo con el método Baby Led Weaning

cuando me di cuenta de que a pesar de tener todos los conocimientos necesarios algo fallaba.

Me faltaba CONFIANZA, me faltaba APOYO y sobre todo me faltaba SEGURIDAD EN MI MISMA

Supe que no era suficiente transmitir la teoría a otras mamás  porque en ese momento tan especial necesitamos alguien que nos comprenda, que nos aporte experiencia y seguridad, que nos de la mano, que nos asegure que podemos hacerlo.

Sí, necesitamos conocimientos profundos sobre alimentación, pero también conocimientos profundos sobre educación infantil, sobre inteligencia emocional, sobre acompañamiento respetuoso.

He llorado muchos días porque me decían que no producía suficiente leche o porque me tachaban de mala madre por darle a mi hijo un plátano, a pesar de que yo estaba segura de que lo estaba haciendo bien.

 

Con mi enfoque de salud integral y evolutivo los niños aprenden a tener una relación equilibrada con la comida desde el principio, manteniendo un estado de salud óptimo y acorde a su naturaleza.

Cuando vas a contracorriente te juzgan.

En este punto me di cuenta de que:

  • Iba a hacer siempre lo que me hiciera sentir bien, tuviera apoyo o no.
  • Me iba a dedicar a que otras mujeres no pasaran por lo mismo que yo estaba pasando.

 

Poder cambiar mi modelo de vida, alimentar mi pasión cada día, disfrutar de mi familia y vivir en armonía es algo que me llena de satisfacción y me aporta una tranquilidad que nunca antes había experimentado.

Ahora me encuentro en disposición de acompañar a otras mamás haciendo su día a día mucho más sencillo, sintiéndose satisfechas con la educación que dan a sus niños y dándoles soporte en todo este proceso.

6 cosas sobre mí

  1. Soy mamá de 2 niños con una sonrisa capaz de desmontar cualquier argumento.
  2. Estoy en continuo aprendizaje y evolución. La vida es movimiento y odio estar quieta.
  3. Andar por la playa y la montaña me recarga las pilas al 200%.
  4. Mi nivel de implicación y sacrificio cuando algo me importa es inigualable y mi trabajo me importa mucho.
  5. No supe cual era mi pasión hasta los 27 años. Dicen que el cerebro sigue creando nuevas conexiones hasta la treintena, será por eso.
  6. Me gusta cocinar recetas básicas y sin complicaciones. La cocina me ayuda a conectar con mi propia naturaleza y estar más presente.

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